Investigadores de la Universitat de Barcelona han descubierto que las personas con esquizofrenia presentan un déficit en la percepción del contraste visual, afectando su capacidad para distinguir diferencias de luz entre áreas adyacentes. Este hallazgo, basado en una revisión de más de seiscientos estudios, sugiere que esta alteración podría ser un biomarcador no invasivo para el diagnóstico y seguimiento del trastorno. Además, se plantea que factores como la medicación antipsicótica podrían influir en esta disfunción perceptiva. Los resultados destacan la importancia de realizar más investigaciones para entender mejor los mecanismos neurales implicados y el papel de la atención en estos déficits.