Durante la visita guiada de un colegio al Centro de Arqueología Experimental (CAREX), unos chavales encuentran el cuerpo de una joven en el lugar donde debería estar la réplica de un enterramiento neandertal.
Un estudio reciente revela que la mayoría de los cráneos analizados en el ritual ibérico de los "caps enclavats" pertenecen a hombres nacidos fuera del poblado donde fueron encontrados. Esta investigación, liderada por la Universitat Autònoma de Barcelona y con la participación de la Universitat de Lleida, utiliza análisis isotópicos para determinar la dieta y el origen geográfico de los individuos. Los resultados indican que cinco de los siete cráneos analizados eran foráneos, lo que sugiere patrones complejos de movilidad humana en la Edad de Hierro en el noreste peninsular. Este hallazgo destaca la importancia de contar con mapas detallados del estroncio biodisponible para futuras investigaciones sobre la movilidad en la Prehistoria.